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Ómicron e inflación: dos riesgos a vigilar en 2022
13:15 | 02/12/2021
  • “La recuperación va a continuar a un ritmo potente, especialmente en las geografías desarrolladas que afrontan 2022 en mejor situación. Hay dos riesgos muy generales, la evolución de la pandemia, y la métricas de inflación”, recuerdan desde BBVA AM
  • Para Pictet AM el mayor riesgo es la inflación y que los bancos centrales no hagan nada al respecto, es decir un escenario de alta inflación con bajo crecimiento
  • El Consejo General de Economistas ha rebajado la estimación de crecimiento del 6% al 5,6% en 2022 en España
  • Deutsche Bank prevé un crecimiento cercano 5% en 2021 y un avance del PIB del 6,3% para el año 2022, gracias a un mayor impulso del consumo y la inversión ligada a la llegada de los fondos Next Generation
Por Sofía Cisneros

2022 llega con dos riesgos en el horizonte: la inflación y ómicron. Las buenas perspectivas que teníamos de la pandemia se han difuminado con la llegada de la nueva variante del coronavirus. Sumado a otro de los nubarrones que el mercado mira de cerca, la inflación. Sin embargo, los expertos, aún a la espera de más datos de la nueva variante, insisten en que no debemos olvidar que 2022 será aún un año de recuperación.

“La recuperación va a continuar a un ritmo potente, especialmente en las geografías desarrolladas que afrontan 2022 en mejor situación. Hay dos riesgos muy generales, la evolución de la pandemia, y la métricas de inflación”, recuerdan desde BBVA AM.

Respecto a la expansión de la nueva variante, desde Pictet AM señalan que no es probable que ómicron dicte el curso del ciclo económico, aunque puede influirlo. "La dirección global sigue siendo de reapertura y normalización de las economías. De hecho, de momento, no vemos grandes cambios debido a la nueva variante. Prevemos crecimiento y recuperación en servicios, aunque es previsible que permanezca la volatilidad en los mercados financieros", valora Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM.

La inflación: ¿fenómeno coyuntural o estructural?

El debate está abierto, a pesar de que las primeras reacciones insistían en que se trataba de un fenómeno pasajero, las opiniones están tornando hacia la postura de que puede que haya tintes estructurales en las subidas. Desde BBVA AM señalan que la situación no es sencilla. Por un lado, se encuentran los desajustes de la oferta y demanda que han creado cuellos de botella derivados de la apertura de golpe tras los confinamientos duros, por otro, la subida de las materias primas y la energía. “Lo primero es algo coyuntural y se solucionará, el tema de la energía es más complicado”, advierten.

Para Europa, la entidad prevé una inflación más baja que en Estados Unidos, ya que, a pesar de que compartimos algunos elementos, en Estados Unidos existen presiones salariales que contribuirán a subir la inflación. La gestora espera una inflación general media en 2022 del 3,3% (1,7% en diciembre de 2022) en la eurozona, mientras que la previsión en EE. UU. para 2022 es del 4,2% (1,6% en diciembre de 2022).

Respecto a la subida de precios, desde el IEB consideran que existen riesgos a la baja asociados al incremento de los precios de la energía y de otras materias primas y a las disrupciones en las cadenas de suministros de la industria que se aprecian a nivel global. "Aunque cabe esperar que este fenómeno tenga una naturaleza transitoria y que la oferta acabe respondiendo a las necesidades de la demanda, la persistencia de esta situación podría lastrar la recuperación económica al tiempo que propicia aumentos en los costes de producción y tensiones inflacionistas que pueden perdurar en el tiempo", señalan desde el IEB. 

Por su parte, los expertos de Pictet AM también esperan mayor inflación. "En EE. UU. ha llegado a máximos de 30 años y es alta en Europa y Asia, siendo previsible que se mantenga", ha señalado su estratega jefe. Para la entidad, el mayor riesgo es la inflación y que los bancos centrales no hagan nada al respecto, es decir un escenario de alta inflación con bajo crecimiento.

Rebaja de perspectivas en España

“La preocupación por la COVID-19, unido a la presión inflacionista y los problemas de la cadena de suministro, lastran el crecimiento”, según ha señalado el Consejo General de Economistas, quienes, dada esta “ralentización brusca de la incipiente recuperación”, han rebajado la estimación de crecimiento del 5% al 4,7% en 2021 y del 6% al 5,6% en 2022 en España.

Para España, Deutsche Bank prevé un crecimiento cercano 5% en 2021 y un avance del PIB del 6,3% para el año 2022, gracias a un mayor impulso del consumo y la inversión ligada a la llegada de los fondos europeos Next Generation. “Esperamos que el crecimiento económico en España se apoye en el consumo de los hogares teniendo en cuenta que la tasa de ahorro se sitúa actualmente cerca del 10% de la renta disponible, un dato no visto en 20 años”, ha afirmado Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank España.

Desde el IEB son menos optimistas y señalan que la previsión de crecimiento de la economía española se sitúa en un 4,5% para 2021 y 5,6% para 2022. Además, esperan que para mediados de 2022 se alcance una recuperación económica de niveles previos a la pandemia.

Europa crecerá más que Estados Unidos

Es difícil escuchar que el viejo continente lo va a hacer mejor que Estados Unidos, pero ya son varios analistas los que lo esperan. “Por primera vez en mucho tiempo la economía europea mostrará un crecimiento superior al de EE. UU. el próximo año (se espera que la Eurozona crezca un 4,6% frente al 4% de EE. UU.) gracias al fuerte impulso fiscal y a la progresiva eliminación de los cuellos de botella del sector industrial a partir de mediados de año”, señalan desde Deutsche Bank. Una previsión que comparten en BBVA: “La zona euro, con previsiones del 4,8%, crecerá por encima de EE. UU. (4,5%) y esto podemos decirlo pocas veces”.

En cuanto a las bolsas, desde BBVA AM esperan más incertidumbre y mayor volatilidad. “El ciclo económico avanza rápido, y entra en una fase con algo más de incertidumbre, sobre todo por la incógnita de la evolución de la inflación en 2022. Esta situación podría derivar en que subiera la volatilidad de las bolsas, especialmente si los bancos centrales tuvieran que tensar la política monetaria como consecuencia de una inflación no deseada”, explican.

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