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La inversión de las familias en la bolsa española sube hasta el 17% tras cinco años de descensos
12:30 | 29/07/2021
  • La participación de los particulares en la bolsa se sitúa en el 17,1% en 2020, un punto más que el año anterior. Esta recuperación rompe una racha de cinco años consecutivos de descensos
  • Los inversores no residentes concentran el 49,9% del mercado con datos de cierre de 2020, tres décimas por debajo del máximo histórico marcado en 2019
  • Las empresas no financieras se sitúan nuevamente en 2020 como segundo mayor grupo propietario de acciones cotizadas españolas con un 21%, dos décimas más que el año anterior
Por Futuro a Fondo

Las familias incrementaron el año pasado su peso relativo en bolsa y los inversores extranjeros se mantuvieron como principales propietarios con cerca del 50%, según se desprende del Informe Anual sobre Propiedad de Acciones de empresas españolas cotizadas, elaborado por el Servicio de Estudios de BME. 

La participación de los particulares en la bolsa se sitúa en el 17,1% en 2020, un punto más que el año anterior. Esta recuperación rompe una racha de cinco años consecutivos de descensos. Pese a este repunte, se registra una tendencia descendente desde hace algo más de un lustro como consecuencia del creciente peso de los fondos de inversión en las carteras por su ventajoso tratamiento fiscal y por la apuesta comercial de las entidades comercializadoras. Según la última Encuesta Financiera de las Familias coordinada por el Banco de España en 2017, un total de 2,2 millones de familias tenían inversión directa en acciones, es decir, alrededor del 12%.

La presencia de inversores internacionales se mantiene muy cerca de máximos históricos. A cierre del año pasado, controlaban el 49,9% de la capitalización bursátil, tres décimas menos que el ejercicio anterior, cuando se alcanzó el récord histórico. En una década, los inversores extranjeros han aumentado en más de diez puntos su peso en la bolsa española. Entre ellos, la mayor parte internacionales, destaca el Fondo Global de Pensiones de Noruega, un fondo soberano cuya inversión en compañías cotizadas en la bolsa española se acerca a 12.000 millones de euros repartidos en más de 80 cotizadas españolas.

Por otra parte, los datos de propiedad de acciones que adelanta el Banco de España para el cierre de abril de 2021 anticipan una caída de la participación de los inversores no residentes de 6 décimas.

El Informe elaborado por BME apunta que este descenso podría mostrar la penalización fiscal que han sufrido las acciones cotizadas españolas con el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) que empezó a aplicarse en enero. “Una fiscalidad competitiva de los activos financieros españoles permitiría a nuestra economía aprovecharse de flujos de capital internacional fuertemente crecientes en los últimos años y apalancar de este modo el efecto del Fondo de Recuperación europeo”, señala Domingo García Coto, director del Servicio de Estudios de BME.

Tendencias: la banca es el grupo con menor peso en la bolsa 

Las empresas no financieras se sitúan nuevamente en 2020 como segundo mayor grupo propietario de acciones cotizadas españolas con un 21%, dos décimas más que el año anterior. En los últimos 6 años su peso en el conjunto se ha elevado 4 puntos, pero aún queda lejos del máximo histórico del 26,1% alcanzado en 2010.

Las Instituciones de Inversión Colectiva, los seguros y otras instituciones financieras no bancarias controlaban a cierre de 2020 el 6,4% de la capitalización bursátil, nueve décimas menos que el año anterior. El máximo de su serie histórica se alcanzó a finales del siglo XX, cuando llegó a poseer el 10,2% del valor total de la bolsa española.

Las Administraciones Públicas españolas controlaban un 2,9% del valor del mercado a cierre del año pasado, una décima más que el año anterior y abandonando, por vez primera desde 1998, la última posición en este ranking de propietarios de acciones. En 1992 su participación llegó a ser del 16,6% y a finales de 1998 bajó hasta el 0,6%. En 2013 repuntó al 2,3% a causa de las ayudas públicas que recibieron algunas entidades (en concreto Bankia) debido a la crisis financiera. Es precisamente esta crisis la que ha llevado a la banca a ser el grupo con menor peso en la bolsa, un 2,7%, pese a ser el tercer mayor propietario en los años noventa, con un 15,6%.

La pandemia acelera la participación del minorista

Las fuertes caídas experimentadas por las principales bolsas mundiales en el mes de marzo de 2020 y la posterior recuperación, han venido acompañadas de un aumento significativo de la actividad de los inversores minoristas especialmente en las bolsas norteamericanas pero también en Europa. El supervisor europeo de mercados de valores ESMA ya lo detectó a lo largo de 2020 en forma tanto de un aumento de las transacciones de aquellos inversores que ya operaban en los mercados bursátiles, como de la incorporación de nuevos inversores particulares que abrieron cuentas para operar en bolsas en los intermediarios especializados.

También se produjo un fuerte aumento de la demanda de información en las plataformas de datos financieros relacionados con los mercados bursátiles. La tecnología está facilitando la incorporación de todo tipo de activos financieros a las carteras de los inversores y el tamaño y la popularidad de los mercados de acciones los hace atractivos en momentos de caídas intensas como las sufridas en marzo de 2021.

En las bolsas norteamericanas la nueva pujanza de los pequeños inversores en las bolsas ha sido un movimiento más intenso y ,en parte, la causa de fenómenos de gran impacto y trascendencia. Un ejemplo de esto es la masiva actividad negociadora de inversores individuales agrupados en foros de internet como Reddit concentrando las operaciones de compra en valores con precios muy deprimidos y/o con elevadas posiciones bajistas, por ejemplo, las acciones de la firma Game-Stop además de otras. En las bolsas de los Estados Unidos, la actividad negociadora de los inversores individuales ha pasado de representar un 10% de los volúmenes totales en 2019, a casi el 25% en los meses finales de 2020 e iniciales de 2021.

Ya en Europa, los análisis de la AMF, el organismo francés de supervisión de los mercados de valores, apuntan en el mismo sentido. Durante las seis semanas de alta volatilidad en los mercados en los meses de febrero y marzo de 2020, las compras de acciones francesas por parte de clientes “retail” se multiplicaron por cuatro. Mas de 150.000 nuevos inversores adquirieron acciones incluidas en el índice SBF 120, el principal índice amplio francés, durante el mes de marzo.

También a lo largo del año 2020 se ha observado un rejuvenecimiento de los inversores individuales en acciones en Francia: la edad media de los nuevos inversores fue de 46 años, muy por debajo de los 58 años de 2018 y 2019. Más aún, entre marzo de 2019 y marzo de 2020 la participación de los inversores directos en acciones de menos de 35 años pasó del 11% al 18% según un estudio de la consultora Kantar. Como respuesta a esos comportamientos, los supervisores a ambos lados del Atlántico han emitido alertas dirigidas a los intermediarios para que extremen el trato honesto, justo y profesional en el mejor interés de sus clientes, destacando la importancia de cumplir rigurosamente con los requisitos de información, idoneidad, conveniencia y gobernanza de productos. 

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